Las emociones son importantes porque rápidamente nos proveen información acerca del mundo alrededor nuestro, para que podamos comportarnos en una forma adaptativa. En otras palabras, las emociones nos llevan a actuar o hacer cosas.
Aunque algunas emociones son más agradable que otras, como por ejemplo la alegría y felicidad versus la tristeza o ansiedad, realmente no hay “buenas” o “malas” emociones, porque todas son necesarias para proporcionar información.
Por ejemplo, imagina si no pudieras sentir temor. Ahora imagínate estar caminando solo por la noche y al doblar la cuadra ver que hay, en medio de la oscuridad, dos individuos sospechosos. Si tu pudieras sentir temor, es posible que continúes caminando en la misma dirección y tal vez seas asaltado. En este sentido, tu sistema de alarma interna te otorga información para guiarte en tus acciones.